Querido Niño Jesús,
Ya sabes que todos los días te estoy pidiendo, pero hoy vengo a dejártelo por escrito.
Esto por aquí está hecho un desastre, ¡qué te voy a contar que ya no sepas! pero bueno, ya sabemos que te gusta que seamos nosotros quienes te contemos.
Nos has mandado una carta con el Papa León XIV: si, esa de Dilexi te. Pues nada, que es un puntazo… pues esto te pido: que aprenda de Ti —y que Tú lo hagas en mi y en todos los me rodean— a consolar, paliar, escuchar, ayudar todas las pobrezas humanas: de soledad, de tristeza, de pobreza material, de dolor por las guerras, por la persecución, por el abandono, por la injusticia y la marginación, por el duelo; y que todo esto pueda hacerlo en mi entorno, en mi realidad más cercana. Tu encárgate de lo gordo —que se acaben las guerras y el sufrimiento de los niños, los más inocentes, la persecución de los cristianos, la corrupción que ennegrece el corazón de la humanidad,…— de todas esas cosas que en nuestra miseria no podemos. Ayúdame a que yo me encargue de lo más pequeño, que sea capaz de llegar… y a confiar, mucho.
Cuida de los míos, y de los que me ayudan a caminar: dales lo que necesitan.
Déjame el camino un poco más claro, que últimamente ya ves que ando intentando descifrar las señales que me mandas.
Y bueno, que nazcas nuevamente, un año más en mi corazón… de la mano de tu Madre.
Con amor, Ana Cris
