Angelica

Querido Jesús:

En esta Navidad quiero comenzar diciéndote gracias.
Gracias por la vida, por mi familia, por las personas que me acompañan y por las lecciones que me han hecho crecer. Gracias por estar presente incluso en los días en que no te veo, pero sí te siento.

Hoy, mientras el mundo se llena de luces y villancicos, yo quiero encender en mi corazón una luz que sea solo para Ti: la luz de la fe, la esperanza y el amor.

Mi deseo para esta Navidad es sencillo, pero profundo:
Que nunca me falte la capacidad de amar como Tú amas, de perdonar como Tú perdonas y de confiar como Tú confías en el plan del Padre. Y si es posible, que me ayudes a llevar un poco de paz y alegría a quienes más lo necesitan.

Te ofrezco mi vida como un regalo humilde, pero sincero.
Que cada día sea una oportunidad para acercarme más a Ti.

Con cariño y gratitud,
[Tu hija Angélica]