Querido Jesús: quiero darte las gracias por todo lo que me das a diario. Por tu amor incondicional (aunque no lo merezca), por mi familia, por mis amigos y por las alegrías. Gracias por estar a mi lado, por no soltarme de la mano. Te pido perdón por todas la veces que yo no estoy a la altura y te prometo que intentaré ser mejor persona cada día. Quiero pedirte salud para todos los míos y para mí y trabajo, que nos hace mucha falta. Te lo ruego, Señor, ayúdanos porque sin ti no somos nada. Te amo, Jesús. ¡Feliz cumpleaños! 😉
María del Mar.
