Querido Jesús, en esta Navidad quiero decirte que llego a estas celebraciones con más foco que nunca. Gracias por haber favorecido en mí un cambio que me permita valorar lo realmente importante. Perdón por no saber mirar a las personas siempre en todo su potencial de bondad. Te pido a que me ayudes cada vez más a que mis actos y mi presencia sean fuente de bienestar para quienes me rodean, aunque sea un bienestar pequeñito.
