Albert

Querido Jesús. En primer lugar, quisiera agradecerte todo lo que haces, no sólo por mí, sino por mi familia, amigos y toda la humanidad, que tanto te falla. Gracias por amarme, aún sabiendo que me cuesta mucho asumir que sí, es cierto, me amas.

Así mismo, te pido perdón por mis fallos, mis reticencias, mi falta de coraje, mi incredulidad, mis dudas, mi pereza y todo aquello que ensucia mi corazón.

Te pido Jesús que, mediante tu madre, me enseñes a confiar en tu sagrado corazón, discernir todas aquellas decisiones que puedan resultar importantes, a quererte más y más.

Jesús, vivimos tiempos de muchísima polarización política la cual desenvoca en mayor crispación entre nosotros y fuerzas xenófobas y extremistas accediendo alas diferentes cámaras legislativas y gobiernos, tanto autonómicos, estatales y a nivel mundial.

Jesús, sigue acordándote de todas las mujeres víctimas de violencia, de las personas migrantes, de aleccionarnos a quienes actuamos de manera hipócrita, con mucho discurso y poca realidad.

Por último Señor, ruego que nos continúes ayudando a mi familia (cuñados, mujer, suegra….), a los amigos que en este momento necesitan de tu consuelo aunque ellos no lo sepan y por el ser que tú has dispuesto en el seno de mi hermana y de tantas mujeres.

Recibe un afectuoso saludo.