Querido Niño Jesús,
Gracias por este camino y por la lucecita que has dejado encendida para mí, incluso en los momentos más difíciles. Hoy quiero darte mis deseos, mis esperanzas, mis preocupaciones y también mis errores, porque sé que Tú los recibes con un corazón limpio y lleno de amor.
Que este pequeño gesto mío sea un acto de fe y de cariño. Ayúdame a tener siempre el corazón abierto, a pensar en los demás antes que en mí, y a servir con sencillez.
Gracias por quedarte siempre conmigo.
