Querido niño Jesús, gracias porque cada día despierto con mi familia, porque tenemos trabajos, sueños y metas, guíanos siempre por tus caminos, no permitas que nos apartemos de ti, ayúdanos a sentir el calor que sentiste en tu nacimiento, ese calor del sí de María, del sí de José y del sí de los pastores, que impresionados por el mensaje de los ángeles, fueron a adorarte. Te amo Jesús, gracias por permitirme estar en silencio cada día para reconocer tu voz. Te pido por cada niño en la tierra, para que pueda conocerte y crecer en tus caminos de abundancia y gracia. Que esta navidad cada niño reciba un regalo, el que tú creas que cada uno necesite más. Amén.
