Etienne Sylimane

Señor Jesús:
En esta Navidad quiero escribirte con un corazón abierto. Recuerdo estas palabras de san Ambrosio:
« Pax Christi vinea est; ubi venit, fructum pacis parit. »
La paz de Cristo es una viña; donde ella llega, produce frutos de paz.
Jesús, tú que vienes humildemente a nuestro mundo, derrama tu paz sobre toda la humanidad. Tantos pueblos viven con miedo, guerra, hambre o exilio. Allí donde la violencia parece crecer, planta tu viña de paz. Allí donde los corazones están rotos, haz brotar frutos de reconciliación. Allí donde la humanidad se cansa, enciende una esperanza nueva.
Te confío también a las personas que amo: mi familia, mis amigos, mi comunidad, todos los que me acompañan y sostienen. Tú conoces sus alegrías, sus heridas y sus necesidades. Haz nacer en cada uno de ellos una paz profunda, esa paz que solo tú puedes dar, la que calma, levanta y sana.
Jesús, Príncipe de la Paz, ven a habitar en nuestras casas y en nuestras relaciones. Haz nuestros gestos más bondadosos, nuestras palabras más sinceras y nuestros corazones más amplios. Enséñanos a ser artesanos de paz en la vida cotidiana.

En esta noche santa, nace de nuevo en el mundo y también en mi corazón. Haz de mi vida y de la vida de quienes amo una pequeña viña que dé fruto: fruto de paz, de bondad y de luz.
Quédate con nosotros hoy y siempre.Amén.