Maria

Estimadísimo Niño Dios, soy Maria.

Siempre que hablo contigo te hablo como amigo o como padre. ¿Pero qué puedo decirle al recién nacido?
Me gustaría dejarte descansar. Los bebés duermen mucho ¿Verdad? Así pues te pido que me des un corazón bien blandito para que en él puedas soñar lo más bonito. Si sueñas conmigo, ¿Me dirás al despertar lo que has visto? Así para tus planes, lo dejaré yo todo listo.

Te quiero mucho, ¡un beso!
-Tu amiga Maria