Niñito Jesús:
¡Hoy solo quiero decirte que estoy feliz! La vida a veces sorprende con pequeños regalos, con personas buenas, con momentos que brillan por sí solos. Y yo sé que Tú estás detrás de tantas cosas bonitas.
Gracias por la risa, por los encuentros, por esos detalles que hacen que mi corazón se despierte con ilusión. Te pido que me ayudes a conservar esta alegría, a compartirla y a reconocerla incluso en lo cotidiano.
Niño Jesús, que mi vida cante de gratitud. Hoy te sonrío, y sé que Tú me sonríes también.
