Miguel

Querido Niño Jesús:

Hoy vengo a ti con el corazón un poco cansado. No quiero esconderte nada porque sé que Tú miras con ternura incluso lo que me cuesta. Hay días en los que el camino parece largo y las fuerzas cortas, pero sé que no camino sola.

Niño Dios, dame serenidad para aceptar lo que no entiendo y confianza para seguir caminando. Abrígame con tu paz, esa paz suave que no grita pero sostiene.
Hazme sentir que estás aquí, cerquita, como un niño que toma la mano de quien ama.Te entrego mis preocupaciones.
Haz de ellas algo nuevo.