Querido Jesús mío, me gustaría poder acercarme mucho más a tí y no caer en las tentaciones de este mundo. Me gustaría algún día poder honrarte sirviendo en la iglesia como sacerdote. Pero que se haga tú voluntad y no la mía. Cuida de mis todos mis familiares que descansan en la eternidad y también protege y cuida a todos los que son perseguidos por creer en el único Hijo de Dios, ten compasión y misericordia de ellos. También rezo por las intenciones del Papa. Te doy gracias, Padre, por darme la mano cada mañana, por seguir a mi lado en los momentos un poco más duros y por no soltarme nunca. Gracias también por la salud que nos regalas a toda mi familia y por cada bendición, grande o pequeña, que derramas sobre nosotros.
Con humildad, fe y gratitud, pongo mi vida en tus manos, confiando en que seguirás guiando mis pasos con tu amor infinito.
Amén.
