SILVIA

Querido Jesús, primero de todo quiero darte las gracias por mí familia, esposo, hijos, madre, suegros y resto de familiares, por mis amistades aunque algunos no se vean sé que están, por tener nuestras necesidades básicas cubiertas, por nuestro trabajo, por
todas las cosas vívidas este año de todas ellas he aprendido cosas, en fin por la VIDA.
También quiero pedirte perdón por las veces en que no soy capaz de ver al otro con compasión, con misericordia aceptando que cada uno de nosotros somos especiales porque tú así lo has querido y cuando mi ego se hace importante no me deja ver esa grandeza en los demás o incluso conmigo misma. Cuando no acojo a mi marido con amor y a mis hijos con exigencia en vez de acogerlos con dulzura y aceptación tenien en cuenta que ellos son jóvenes y no tenemos porqué ver las cosas de la misma manera.
Te pido perdón cuando quiero que las cosas se hagan como yo quiero o me creo poseedora de la razón, que tranquilidad tan grande ganaría si aceptara a los demás como son, a veces me cuesta Señor, perdoname.
Y por último quisiera pedirte que el Espíritu Santo me guíe en mis pensamientos, en mis palabras, en mis oídos, Señor quisiera ser testigo del amor que tú nos tienes aquí en la tierra, empezando por lo más cercano hasta con las personas que me cruzo cada día.
Señor bendice y ilumina a nuestros gobernantes que realmente tengan una vocación de entrega y querer mejorar las cosas en todos los niveles. Que las personas que no tienen las necesidades básicas cubiertas el sistema mejore y pueda crear circuitos donde se sientan realmente acogidos, que ojalá nadie tuviera que abandonar su tierra y los suyos por cualquier motivo que los obligue, si no que pudiera ser una decisión tranquila y sin peligros.
Que los países que tienen conflictos de cualquier tipo puedan darse cuenta que con violencia se pierde más de lo que se gana.
Señor danos salud para seguir adelante y cuidat de los nuestros y no perder nunca la solidaridad.